los cruzagramas dicen...

Publicación del "Libro de los talleres"

Tengo el enormísimo placer de invitarlos a la presentación del primer volumen del


“Libro de los talleres”


Editorial Dunken ha convocado a más de 100 talleres literarios de la república argentina para publicar las producciones de sus alumnos.
El taller de Creatividad Literaria CRUZAGRAMAS ha sido honrado con la participación en la primera (mayo 2008) y la tercera (julio/agosto 2008) publicación de la antología.

La presentación del primer volumen se realizará
el día 11 de mayo de 2008

a las 19:00 hs.
en la sala Jorge Luis Borges
de la 34º Fería Internacional del Libro de la República Argentina
(Av. Sarmiento al 2700, predio de la Sociedad Rural Argentina, Plaza Italia, Ciudad de Buenos Aires)


Será un hermoso momento para encontrarnos y darnos luego unas vuelteretas por la feria...


NOTA: Los participantes de la primera antología deberán presentarse una hora antes en la sala, para su acreditación.


Si sos fotógrafo o aficionado a la fotografía y querés colaborar con la causa cruzagramística, avisanos, venite, y luego publicaremos las fotos en la página de cruzagramas con tu nombre y un link a tu espacio web.

Consultas: cruzagramaX@gruposyahoo.com.ar

Gran encuentro de poetas en el obelisco

por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina

Domingo 4 de mayo de 2008 17:00hs


LA CONVOCATORIA ES ABIERTA
Lugar de encuentro: el OBELISCO de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
nos reuniremos: los poetas, la poesía, las musas y nuestra voz.

Llevá tus textos, en trípticos, libros, señaladores, o lo que quieras compartir.

Día del trabajador

Sonó la sirena. Quizá marque la hora precisa del fin de tu jornada laboral. Hoy te ganaste el pan con el sudor de tu frente, con el agotamiento de tus músculos, con el crujido de tus huesos.


Ganaste el pan y miraste a todos con la frente en alto. No sólo miraste a tus hijos. También miraste con la frente en alto a la naturaleza y a la historia.

Los historiadores sabrán decirlo mejor, pero pasamos por la caza y la pesca, por el trueque, por el comercio, por la agricultura, por los sistemas feudales y esclavistas y luego llegamos a la revolución industrial. Probablemente a nadie se le había ocurrido que el tiempo de trabajo podía tener un límite.

En 1886 los obreros de Chicago se hartaron. Querían ser algo más que los engranajes de una cadena de producción que les daba el pan a cambio de la vida. Tenían que terminar con eso. Ocho horas de sudor tenían que ser suficientes. Decidieron reclamar. Y reclamar fue morir.
Pero no murieron en vano. A partir de entonces, la jornada laboral tiene un tope, y se dio inicio a un replanteo profundo de los derechos del trabajador.

Sabemos que libertad y la dignidad no suelen ser reconocidas por los poderosos. Hay que pelearlas. El día de los trabajadores no habla sólo del sudor por el pan. También habla del derecho a ser personas que descansan, que gozan, que se instruyen, que sienten, que viven. El día de los trabajadores, creando quizás otra paradoja, nos recuerda que el derecho a trabajar no debe quitarnos el derecho a vivir.

Ilustración: "Manifestacíon" del artista plástico Argentino, Antonio Berni

El derecho a tener derechos... 1 de mayo : ¨Día internacional del trabajo¨


Declaración Universal de los Derechos Humanos
artículo 23



  1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

  2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

  3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana que será completada, en caso necesario, por cualquier otro medio de protección social.

  4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicato y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

El día 3 de mayo de 1886, 6 obreros fueron reprimidos por la policía. Dejaron de levantar casas, de imaginar paredes, o desafiar muros inquebrantables. Dejaron a sus familias, sus sueños y sus quehaceres para una vida digna. Los enmudecieron de derechos, los callaron con ruido a balas y sin tapujos, disparando sobre sus cuerpos a quemarropa, en lo que fue llamada la ¨Revuelta de Haymarket¨. Los fusilaron ese mismo 4 de mayo de 1886.

Pero su razón no fue en vano, ni su fuerza olvidada, ni su ejemplo desterrado. Impulsados por el derecho a la libertad, encontraron en su lucha válida, la irracionalidad mas injusta de la muerte.
En 1889, el Congreso Internacional de Trabajadores, reunido en París, declaró el merecido homenaje a los obreros ausentes caídos en la manifestación.

En honor a ellos, cada 1 de mayo se conmemora el ¨Día internacional de los trabajadores¨, en casi todo el mundo, y para todos por igual.

Cruzagramas en imágenes

Bienaventurados los escritores que de ellos es el reino de las palabras...

Muchos de ustedes han participado como espectadores o protagonistas en eventos de cruzagramas.

Luego de una ardua tarea de recopilación, hacemos esta primera entrega de acceso libre a nuestro cajoncito de recuerdos, en formato de imágenes.

Seguiremos agregando recuerdos, hasta que VOS estés allí.

La imágenes están en
http://imagenes.cruzagramas.com.ar/

P.D.: también agregaremos imágenes de eventos en los que han participado miembros de cruzagramas...

Tokio Blues. Norwegian Wood


Toru Watanabe mira por la ventana del avión y el paisaje le devuelve el recuerdo de sus días de estudiante universitario en el Tokio de los años sesenta.
Una vieja melodía de los Beatles, lo transporta a la melancolía de las caminatas por los bosques junto a Naoko, la novia de su mejor amigo de la adolescencia. A su vez, la imagen de otra mujer significativa, le recuerda a una época de búsqueda y experimentación de la vida y el sentido de las cosas. El descubrimiento del sexo, el amor y la muerte estructuran las vivencias de temores y pérdidas, y se manifiestan en cada párrafo de esta interesante novela, con escenarios construídos bajo la excelencia narrativa de su autor y la fluidez adictiva de diálogos y escenas.



Haruki Murakami nació en Kioto, en el año 1949.
En los últimos tiempos se ha convertido en el escritor japonés de mayor prestigio en su país y de los más leídos en el mundo. Ha recibido numerosos reconocimientos por su talento literario.
Editorial Tusquets ha publicado obras suyas como : ¨Sputnik, mi amor¨, ¨Crónica del pájaro que da cuerda al mundo¨, y ¨Kafka en la orilla¨entre otros.

la sabiduría según Julio Cortázar

Julio Cortazar según el caricaturista Gustavo TorchiaIlustración de Gustavo Torchia

Es verdad que si a los niños los dejas solos con sus juegos, sin forzarlos, harían maravillas. Usted vio cómo empiezan a dibujar y a pintar; después los obligan a dibujar la manzana y el ranchito con el árbol y se acabó el pibe.




Reflexión de Julio Cortázar
(visitá La Luna Naranja: literatura para niños)

Gambeteando patadas: Literatura futbolera

Tenemos el agrado y el honor de presentar un nuevo proyecto de cruzagramas:

Gambeteando patadas
un sitio dedicado exclusivamente a esa extraña relación que se ha tejido entre el fútbol y las letras.

En gambeteando patadas podrán encontrar:

- textos
- recomendaciones de libros
- un espacio en donde poder publicar e intercambiar sus propias creaciones

El proyecto nace de tres integrantes del grupo: Cuakerboy, Diego M y Nico Barabasqui.

Pueden visitar Gambeteando patadas en http://gambeteandopatadas.blogspot.com/

Se aceptan propuestas, contribuciones, taquitos, chilenas y goles con la mano!
Enviálos a gambeteandopatadas@gruposyahoo.com.ar


Gambeteando patadas se encuentra dentro del marco de proyectos del grupo cruzagramas.
Si te interesa concretar tus proyectos artístico/literarios o participar en los proyectos actuales, contactanos y sumate!

La revolución de Gala

Estimados:

Conocerán ustedes la dificultad de elegir una manera de empezar a escribir algo..., tal vez hayan pasado horas, días, o semanas pensándolo, o acaso se hagan presa de un inspiración brutal. Como sea, aquí llego yo (presa y depredadora de inspiraciones) la autodeclarada Gala del Nuevo Mundo (:D) a predicar entre mis amigos escribas.

Hace tiempo ya que dejé de conocerlos, salvando a unos cuantos y por supuesto, destacando la existencia (oh, mi amigo) del Maestro Insurgente Sebastián "Zaiper" Barrasa. Bueno, así que, se preguntarán para qué les escribo. Creo yo que es, en primer lugar, para rendir homenaje a su causa.

Por mucho tiempo pensé (pienso, pienso...) que los caminos solitarios llevan a las más grandes revelaciones sobre la existencia, es decir, que cuando uno camina solo, llega mucho más lejos (porque no carga a nadie en los hombros) y entonces, llegado uno a cierto punto (después de andar bastante), tiene que cometer la osadía (¿la locura?) de caminar más alla de sí mismo, o sea, dejando atrás sus propias limitaciones (y demonios).

Así, el solitario camina dejando atrás a su pueblo, a su amor, y a su propia imagen en el espejo, y un día reconoce lo mucho que aprendió y sonríe. "¡Al fin soy libre!" grita desde la cima de una montaña muy alta, pero su voz no halla eco; las montañas no abrazan la causa de ningún hombre solitario. Entonces recuerda los ojos de su patria perdida y solloza; "Libre, ¿para qué?" pregunta, como le enseñó a inquirirse un profeta, y al fin, halla fuerza para conocer su penúltima verdad; es precisa la unión de muchas visiones, que conformen una sola visión, una flecha: el anhelo de erigir un Nuevo Mundo.

Y dirán algunos, "No hay nuevo mundo posible, toda causa está perdida antes de empezar", y aunque así fuera, ¿quién osará luchar, y sucumbir, por su más alta virtud? ¿Quién puede llamarse a sí mismo, "artista"?

Dijo el señor Wilde que todo arte es inútil, por ende: "inutilitario", es decir: "anti-capitalista". Porque todo lo que tiene precio, amigos, carece de valor. ¿Quién se anima a ser artista; creador de lo invaluable, de lo inútil, de toda causa perdida?

Nos han capitalizado el derecho a imaginar; ahora hay que concebir revoluciones que se vendan en cómodas cuotas, porque la comodidad, como el paraíso, es una promesa que nos hizo un dios burgués que veranea en Ibiza o en Punta del Este.

Yo he encontrado a mi paso almas nobles, verdaderos creadores y artistas, y también lloré mi impotencia solitaria en la plaza del pueblo: donde una gran TV mostraba todas las miserias de este mundo. ¡Y ocultaba la magnificencia del espíritu que crea allí donde todo está perdido!

Unámonos, pues, amigos, camaradas, compañeros... ¡Que se agite la bandera de nuestro sagrado inconformismo!



Valiente muchachada - de Gustavo Nielsen

Escribo de lo que me da miedo.
Mi memoria trabaja de un modo particular que nunca termino de entender. Puede estar obsesionada con algunos detalles y recordarlos como a amigos muertos, y de repente olvidarlos como si jamás hubieran existido. Eso me pasa con el recuerdo de mi Servicio Militar. Hay detalles puntuales que concentran la memoria de toda la guerra, de esos días oscurecidos por los nervios, y cosas importantes que no sé por qué olvidé.
Cuando estábamos por salir del Distrito hasta Punta Alta, para hacer la instrucción, le pedí un favor a un chico que no conocía. Él se estaba despidiendo de su abuela. La señora lloraba. Yo había supuesto que no íbamos a salir esa misma tarde, sino un día o dos después. Ni siquiera había dejado un mensaje en casa. Escribí el número de teléfono en un papel, para que la señora pudiera avisarle a mis padres. A las dos horas viajábamos con el chico en el mismo tren militar. Era carpintero y vivía en Ramos Mejía. Anoté su número de teléfono y lo guardé.
Me habían destinado al Crucero “General Belgrano”. Estábamos a dos semanas de que empezara lo de Malvinas. Yo era radarista; recorría los pasillos metálicos del buque desde la planchada hasta la sala de mandos. Las puertas eran rectángulos con los vértices curvos; había que levantar los pies para pasar de un compartimiento al otro. Llegué a dormir muchas noches a bordo, en la cucheta que tenía asignada, dentro de un camarote para seis conscriptos. El espacio entre cuchetas era tan angosto que hacía difícil el despertar sin golpear con la cabeza en el elástico superior. La sala de radares del Belgrano, con la luz apagada, parecía la cabina de un avión. La luz de cada pantalla daba sobre nuestras caras con distintos tonos de amarillos y verdes. Era algo mágico, que me tocaba hacer por el simple mérito de ser universitario (había rendido correctamente el examen de ingreso a Arquitectura) y porque todavía no había llegado mi pase para la Capital.
Pero una mañana llegó; el peligro de la guerra era grande y mi padre, que hasta ahí no había reaccionado porque creía que la colimba iba a poder templar mi carácter podrido, hizo funcionar sus contactos de urgencia. Yo estaba feliz porque volvía. Para cubrir mi lugar en el buque recomendé al carpintero, que para ese entonces era mi amigo, y porque a él le encantaba estar ahí. Nos dimos un abrazo de despedida. Volví a Buenos Aires con un mensaje tranquilizador para su abuela: ese barco estaba mal pertrechado; jamás iba a moverse demasiado lejos del puerto.
Torpedearon el Belgrano un domingo a la siesta. Yo estaba en Castelar, acababa de almorzar y tenía abierta la ventana del dormitorio. Desde la calle venía un murmullo extraño, como de procesión. Valiente muchachada de la Armada.
Conservé el teléfono del carpintero durante largos meses. Llamaba casi todos los domingos; de tarde, de noche, de mañana. Siempre contestaba la abuela. Oía su voz y cortaba inmediatamente. A cada rato me acordaba de él. Lo veía perdido en una balsa, mojado, viendo escorar su radar en medio de vientos de huracán. Imaginaba los ahogados, el incendio del impacto, la fisura en la piel del crucero. Las sonrisas inglesas. Cada vez que marcaba ese número veía la gente cayendo desde cubierta, chupada por la vuelta de campana, absorbida hasta un fondo sin peces ni luces. Veía apagarse la estela final del radar, esa luciérnaga giratoria que dirigía mi amigo.
“Soy una mujer vieja y me está asustando”, dijo un día su abuela, cansada de atender un teléfono vacío. Entonces quemé el papel con el número escrito en mi letra. Y, aunque ya lo sabía de memoria, me esforcé por no llamar. Pasó un año. Sentí que el momento de la verdad había llegado. Junté el coraje necesario para decirle a la señora que quería saber de su nieto, enterarme de lo que hubiera sucedido. Malo o bueno. Quería decirle que yo no había tenido la culpa, que lo recomendé para el puesto porque él ansiaba eso, porque le fascinaban esas pantallas luminosas y exóticas, como televisores con la imagen deshecha. Marqué el número. Me atendió otra voz. Mi memoria, en un ingenuo modo de defensa, había cambiado las cifras.
Hoy ese chico debe tener cuarenta y dos años. Sé que es petiso, morocho, de buen reír, y tiene las manos llenas de callos.



Gustavo Nielsen nació en Buenos Aires, en 1962. Fue radarista en el Crucero General Belgrano. Es arquitecto y escritor. Ha publicado Playa quemada (cuentos, Alfaguara, 1994), La flor azteca (novela, Planeta, 1997), El amor enfermo (novela, Alfaguara, 2000), Marvin, (cuentos, Alfaguara, 2004), Auschwitz (novela, Alfaguara, 2004) y Adiós, Bob (cuentos, Klizkowsky Publisher, 2006).